El poder del sueño en la defensa del organismo
En un mundo donde el ritmo de vida es cada vez más acelerado, la importancia de dormir bien se ha convertido en un tema crucial para la salud. Recientes investigaciones han demostrado que la calidad del sueño no solo afecta nuestro estado de ánimo y energía diaria, sino que también juega un papel fundamental en el funcionamiento del sistema inmunológico. Este vínculo fue destacado por el reumatólogo Jorge Fragio durante su participación en el pódcast «Tus Amigas Las Hormonas».
Según Fragio, “la mejor herramienta para tus defensas empieza en el sueño”. Durante las fases profundas del sueño, nuestro cuerpo libera citoquinas, proteínas esenciales que ayudan a combatir infecciones y procesos inflamatorios. Cuando la calidad del sueño es deficiente, esta producción disminuye, lo que puede resultar en una mayor vulnerabilidad a resfriados e infecciones recurrentes.
No solo el sueño influye en nuestra salud inmunológica; la salud mental también juega un papel crucial. El estrés crónico, ya sea por ansiedad o depresión, puede activar continuamente nuestro sistema de alerta, elevando los niveles de cortisol. Aunque esta hormona es necesaria en pequeñas dosis, su exceso puede tener efectos inmunosupresores. Fragio explica que “el estrés baja las defensas y las defensas bajas generan más inflamación”, creando un ciclo perjudicial para nuestra salud.
Un aspecto menos conocido pero igualmente importante es la relación entre el sueño adecuado y las enfermedades autoinmunes. Según Fragio, quienes disfrutan de un buen descanso tienen menos probabilidades de desarrollar estas patologías, donde el sistema inmunológico ataca erróneamente los tejidos del propio cuerpo. La falta de sueño y el estrés pueden actuar como desencadenantes o agravantes de estas condiciones.
Cuidar tanto nuestra salud mental como nuestro descanso no debe considerarse un lujo o algo secundario; es una parte esencial de la prevención en salud. La inflamación persistente relacionada con el estrés crónico puede llevar a problemas graves como dolor crónico o fatiga. Por ello, adoptar hábitos saludables que promuevan tanto un buen dormir como una mente equilibrada se vuelve vital para fortalecer nuestras defensas.


