Un enfoque integral para la alimentación de los niños
La educación en hábitos alimenticios saludables es un tema que preocupa a muchos padres, pero ¿cómo lograrlo sin caer en extremos? La doctora Isabel Belaustegui, especialista en Anatomía Patológica y divulgadora en salud integrativa, ofrece una perspectiva refrescante sobre este asunto. En su reciente participación en el pódcast de Pepe García El Estoico, Belaustegui enfatizó que la clave no radica en prohibir ciertos alimentos, sino en encontrar un equilibrio que contemple tanto la salud física como el bienestar emocional de los niños.
Belaustegui advierte que convertir alimentos como gominolas o refrescos en tabúes puede tener efectos adversos. «Pretender que siempre coman sano puede ser perjudicial», afirmó, subrayando que los niños necesitan sentirse parte del grupo social. Si se les impide disfrutar de ciertos manjares durante celebraciones como cumpleaños, pueden experimentar sentimientos de exclusión.
La doctora sostiene que lo ideal es permitir el consumo ocasional de estos productos sin convertirlos en parte habitual de su dieta. Este enfoque no solo promueve una relación más saludable con la comida, sino que también fomenta la integración social entre los pequeños.
Uno de los puntos más destacados por Belaustegui es la importancia del ejemplo. Los niños son observadores natos y tienden a imitar los hábitos alimenticios y estilos de vida de sus padres. Por ello, crear un entorno familiar donde se valore comer bien, hacer ejercicio y disfrutar del aire libre es fundamental para inculcar buenos hábitos desde temprana edad.
«Si ven a sus padres comer bien, ellos querrán hacerlo también», explicó Belaustegui. Aunque reconoció que durante la adolescencia pueden surgir etapas rebeldes, confía en que las bases establecidas durante la infancia perduran a lo largo del tiempo.
A medida que las tendencias dietéticas evolucionan, el ayuno intermitente ha ganado popularidad entre adultos; sin embargo, Belaustegui advierte sobre su inapropiado uso entre niños y adolescentes. Durante las etapas críticas de crecimiento, el organismo requiere un suministro constante de energía y nutrientes para desarrollarse adecuadamente.
Aunque algunos niños pueden realizar ayunos espontáneos cuando están enfermos o pierden el apetito —lo cual es normal— establecer un régimen estricto no es recomendable ni necesario.
A pesar de abogar por cierta flexibilidad alimentaria en ocasiones sociales, Belaustegui subraya que el verdadero problema surge cuando los ultraprocesados se convierten en la norma diaria. La obesidad infantil representa uno de los desafíos más significativos para la salud pública actual; un niño con sobrepeso tiene altas probabilidades de mantener esa condición hasta la adultez.
No se trata solo de estética; esta situación incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas y puede acortar significativamente la esperanza de vida. Por ello, es crucial educar a nuestros hijos sobre elecciones alimenticias saludables mientras se les permite disfrutar ocasionalmente sin culpa.


