El riesgo del calor para la salud
Con la llegada del verano, las altas temperaturas no solo traen consigo días soleados y vacaciones, sino que también representan un desafío significativo para aquellos que sufren de enfermedades crónicas. Según la doctora Asunción Gonzálvez, jefa del Servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Torrevieja, el calor puede agravar diversas condiciones de salud, poniendo en riesgo a millones de personas.
Las patologías que suelen verse más perjudicadas durante los meses calurosos incluyen enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal crónica, diabetes, así como problemas respiratorios como el asma y la EPOC. La razón principal detrás de este deterioro es la deshidratación, que puede llevar a complicaciones graves si no se maneja adecuadamente.
Cuando las temperaturas aumentan, el cuerpo desvía el flujo sanguíneo hacia la piel para regular la temperatura mediante la sudoración. Este proceso puede resultar en una disminución del volumen sanguíneo circulante, lo que obliga al corazón a trabajar más intensamente. Para quienes padecen enfermedades cardiovasculares, esto puede ser especialmente peligroso. Además, los riñones pueden sufrir por una menor irrigación sanguínea debido a la pérdida de líquidos y electrolitos.
Es crucial estar atentos a señales de alerta que indican un posible empeoramiento de estas condiciones. Síntomas como sed intensa, mareos, debilidad extrema o confusión son indicativos de que se debe buscar atención médica inmediata. La doctora Gonzálvez enfatiza que estos síntomas no deben ser ignorados y requieren intervención profesional.
A pesar de los riesgos asociados con el calor intenso, existen medidas que pueden ayudar a mitigar sus efectos negativos. Los expertos recomiendan mantener una adecuada hidratación, evitar actividades físicas extenuantes durante las horas más calurosas y permanecer en ambientes frescos. Además, es fundamental revisar con un médico cualquier ajuste necesario en los medicamentos antes de viajar o realizar cambios significativos en la rutina diaria.
Padecer una enfermedad crónica no significa renunciar al disfrute del verano; sin embargo, es esencial adoptar precauciones adecuadas para garantizar una temporada estival segura y saludable. Mantenerse informado sobre cómo manejar estas condiciones durante los meses cálidos puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de quienes viven con estas patologías.


