Descubre cómo el ayuno intermitente puede transformar tu salud cerebral

Antonio Valenzuela redefine el ayuno intermitente como una herramienta poderosa para mejorar no solo nuestra salud física sino también nuestra agilidad mental.

Descubre cómo el ayuno intermitente puede transformar tu salud cerebral

agosto 29, 2026

Redacción de RespiraSalud

Una nueva perspectiva sobre el ayuno intermitente

El ayuno intermitente ha ganado popularidad en los últimos años, pero muchos aún lo confunden con una dieta restrictiva. Antonio Valenzuela, fisioterapeuta y autor del libro Vida Nootrópica, propone un enfoque diferente: considera esta práctica como una forma de organizar los tiempos de alimentación que activa mecanismos ancestrales en nuestro cuerpo.

Valenzuela enfatiza que el ayuno no debe ser visto como un castigo o una prueba extrema para el organismo. En su opinión, es un regreso al ritmo original del cuerpo, donde los periodos sin comida permiten al organismo activar procesos esenciales para la obtención y utilización de energía. “Es un paréntesis voluntario”, explica, donde se pueden experimentar beneficios significativos.

A partir de las doce horas sin ingerir alimentos, Valenzuela señala que el cuerpo comienza a utilizar las grasas como fuente de energía, generando cuerpos cetónicos como el BHB. Este compuesto no solo es crucial para la energía física, sino que también tiene efectos positivos en la función cerebral.

No obstante, el ayuno intermitente es solo una parte del rompecabezas. Valenzuela también destaca la importancia del ejercicio físico regular, el descanso adecuado y la exposición a la luz solar. Estos elementos son fundamentales para mantener una buena salud mental y emocional. De hecho, sostiene que el movimiento tiene efectos positivos sobre la memoria y el estado de ánimo.

Aparte de los hábitos físicos, Valenzuela aboga por cultivar la curiosidad y el aprendizaje continuo como formas efectivas de mantener nuestro cerebro activo. Actividades como aprender algo nuevo, explorar lugares diferentes o incluso bailar son recomendadas por él. “El cerebro no envejece por exceso de uso sino por falta de vida”, concluye Valenzuela, resumiendo su filosofía sobre cómo vivir plenamente puede beneficiar nuestra salud mental.

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