La trampa de las etiquetas: ¿son realmente saludables los productos ‘altos en proteínas’?

Los productos 'altos en proteínas' están por todas partes, pero ¿son realmente saludables? Un nutricionista nos ofrece su perspectiva crítica sobre esta tendencia.

La trampa de las etiquetas: ¿son realmente saludables los productos ‘altos en proteínas’?

septiembre 9, 2026

Redacción de RespiraSalud

Un análisis crítico del boom de los productos proteicos

En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno en el mundo de la alimentación: la proliferación de productos etiquetados como ‘altos en proteínas’. Desde yogures y panes hasta snacks y helados, estos alimentos han invadido los estantes de los supermercados, prometiendo beneficios nutricionales que a menudo son cuestionables. El nutricionista Ismael Galancho se ha convertido en una voz crítica frente a esta tendencia, señalando que muchos de estos productos son más una estrategia comercial que una verdadera mejora en la salud.

Galancho advierte que el aumento indiscriminado del consumo de proteínas puede llevar a confusiones. “Me da risa ir por los pasillos del supermercado porque hay productos altos en proteínas que son absurdos”, comenta. Según él, el mensaje implícito que se transmite es que cualquier producto con más proteína es automáticamente más saludable, lo cual no es cierto. Las recomendaciones generales sugieren un consumo de 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal, y aunque algunas situaciones específicas pueden requerir un aumento, este no debería superar 1,6 gramos por kilo.

Uno de los puntos más críticos que menciona Galancho es el riesgo asociado al consumo excesivo de ultraprocesados enriquecidos con proteínas. Chocolatinas y snacks pueden parecer opciones atractivas debido a su contenido proteico; sin embargo, su alto nivel de procesamiento puede desvirtuar sus beneficios nutricionales. “El reclamo ‘high protein’ puede generar una falsa sensación de producto saludable”, advierte el experto.

A medida que la obsesión por alcanzar un determinado nivel proteico crece entre los consumidores, existe el peligro real de desplazar otros alimentos igualmente importantes para la salud. Verduras, frutas y legumbres son fuentes vitales no solo para obtener fibra sino también para asegurar un aporte equilibrado de nutrientes esenciales. Galancho enfatiza la importancia de mantener una dieta variada y rica en alimentos frescos y poco procesados.

Ponemos bajo la lupa algunos ejemplos comunes: ¿realmente necesita alguien una lata de atún ‘alto en proteína’? Una lata convencional ya aporta alrededor de 20 gramos por cada 100 gramos; las versiones enriquecidas apenas ofrecen unos pocos gramos adicionales. Lo mismo ocurre con el pan proteico; existen alternativas mucho más efectivas para satisfacer nuestras necesidades proteicas sin recurrir a productos innecesariamente modificados.

A medida que navegamos por un mercado saturado con etiquetas engañosas, es crucial recordar que no todo lo que brilla es oro. La clave está en priorizar una alimentación basada en fuentes naturales y frescas, evitando caer en las trampas del marketing alimentario. La salud debe ser nuestra prioridad número uno, y eso comienza con elecciones informadas sobre lo que consumimos.

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