La soledad como aliada: cómo aprender a convivir con uno mismo

Descubre cómo aprender a convivir con tu propia soledad puede ser transformador para tu bienestar emocional.

La soledad como aliada: cómo aprender a convivir con uno mismo

noviembre 1, 2026

Redacción de RespiraSalud

Redefiniendo la soledad

En un mundo cada vez más interconectado, la soledad se ha convertido en una experiencia común, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, el psiquiatra Jesús de la Gándara propone un cambio de perspectiva: en lugar de ver la soledad como un fracaso social, debemos aprender a convivir con ella y aprovechar esos momentos para crecer.

Durante una reciente entrevista en el pódcast Tengo un plan, De la Gándara explicó que es crucial distinguir entre estar físicamente solo y experimentar una soledad que causa sufrimiento. Este último estado puede ser devastador, pero el especialista introduce el concepto de “solitud”, donde una persona puede estar sola sin sentirse aislada o infeliz. Esta habilidad es fundamental para desarrollar un bienestar emocional duradero.

A menudo, los jóvenes sienten vergüenza al admitir que no tienen amigos o compañía. Esta presión social puede llevar a buscar soluciones rápidas para evitar la soledad. Sin embargo, De la Gándara sugiere que lo que realmente necesitamos es enseñar a convivir con ella. Aprender a disfrutar de nuestra propia compañía puede ser liberador y enriquecedor.

El psiquiatra enfatiza que pasar tiempo solo no significa renunciar a las relaciones sociales; al contrario, se trata de utilizar esos momentos para cultivar nuevas inquietudes. Actividades como leer, escribir o hacer ejercicio pueden transformar periodos de soledad en oportunidades creativas. «Es muy bueno estar en soledad sin sentirse solo fructificando», afirma De la Gándara.

No obstante, también es importante entender qué significa realmente sentirse acompañado. La compañía no se limita a tener personas físicamente cerca; implica establecer conexiones profundas mediante conversaciones significativas y experiencias compartidas. Para De la Gándara, cultivar una relación positiva con uno mismo es esencial antes de poder conectar genuinamente con los demás.

El psiquiatra ofrece consejos prácticos para integrar esta filosofía en nuestra vida diaria: caminar, crear y comunicarse. Salir a pasear activa nuestro cuerpo y mente; realizar actividades manuales fomenta nuestra creatividad; y comunicarnos—ya sea hablando directamente o escribiendo—fortalece nuestras conexiones sociales.

Pone como ejemplo cocinar croquetas y compartirlas con un vecino como una forma sencilla pero efectiva de romper el hielo del aislamiento. Este tipo de gestos cotidianos pueden abrir puertas hacia nuevas amistades y experiencias compartidas.

A medida que aprendemos a aceptar y valorar nuestros momentos de solitud, podemos reducir significativamente el impacto negativo asociado con la soledad. La clave está en transformar estos instantes en oportunidades para crecer personalmente y fortalecer nuestras relaciones interpersonales.

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