Un dolor insoportable que puede cambiar tu vida
El cólico nefrítico es conocido por ser uno de los dolores más intensos que una persona puede experimentar. Según el doctor Pablo Garrido Abad, especialista en Urología, este malestar se compara a menudo con el dolor del parto. Este tipo de cólico se produce cuando hay una obstrucción en el riñón, lo que genera un intenso sufrimiento debido a las contracciones del uréter y la sensibilidad de las terminaciones nerviosas en la cápsula renal.
La mayoría de las veces, el cólico nefrítico es causado por cálculos urinarios, pero también puede ser consecuencia de otras patologías como tumores o estenosis. Los síntomas son variados y pueden incluir:
- Dolor intenso en la zona renal que puede irradiarse hacia el abdomen o los genitales.
- Náuseas y vómitos.
- Fiebre y hematuria (sangre en la orina).
Este dolor es intermitente, lo que significa que puede variar desde una molestia leve hasta un sufrimiento extremo que requiere atención médica urgente.
A menudo, los síntomas del cólico nefrítico pueden confundirse con otras condiciones médicas. Es crucial realizar un diagnóstico diferencial para descartar problemas como apendicitis o infarto renal. El doctor Garrido menciona varios tipos de síntomas compartidos con otras enfermedades, lo cual subraya la importancia de una evaluación médica adecuada.
Si experimentas alguno de estos síntomas, es fundamental acudir al hospital para evitar complicaciones graves. La atención temprana puede prevenir daños renales permanentes. Signos críticos incluyen fiebre alta, dolor insoportable persistente y ausencia total de orina. El tiempo es esencial; cuanto más rápido se resuelva la obstrucción, mayores serán las posibilidades de recuperación completa.
El tratamiento inicial suele centrarse en aliviar el dolor mediante analgésicos administrados intravenosamente. En algunos casos, si la situación se complica, podría ser necesaria una intervención quirúrgica para desobstruir la vía urinaria mediante catéteres o nefrostomías.
Aproximadamente el 50% de quienes han sufrido un primer episodio volverán a padecer cálculos renales si no toman medidas preventivas adecuadas. Se recomienda realizar pruebas diagnósticas exhaustivas y seguir un régimen dietético saludable que incluya una ingesta abundante de líquidos y ejercicio regular para reducir el riesgo.


