Un aumento alarmante de casos en Extremadura
La comunidad autónoma de Extremadura se encuentra en estado de alerta tras la confirmación de seis nuevos casos de fiebre del Nilo Occidental, una enfermedad que ha comenzado a preocupar a las autoridades sanitarias. El Servicio Extremeño de Salud (SES) ha reportado que entre los afectados se encuentran cuatro mujeres y dos hombres, con edades que oscilan entre los 39 y 84 años, provenientes de las localidades de Don Benito y Santa Amalia.
De los seis pacientes diagnosticados, tres han sido ingresados en el Hospital de Don Benito, mientras que el resto permanece bajo observación. Este reciente brote eleva el total a 17 casos registrados en lo que va del año 2026, con seis personas actualmente hospitalizadas. En comparación, el año anterior se notificaron 39 casos, resultando en cinco fallecimientos.
Dada la situación actual, el SES ha instado a la población a adoptar medidas preventivas para minimizar riesgos. Entre las recomendaciones destacan:
- Mantener limpias las piscinas y estanques: Es crucial vaciar objetos que puedan acumular agua estancada.
- Cubrir recipientes: Se aconseja tapar cualquier contenedor con agua al aire libre.
- Usar ropa adecuada: Vestir prendas claras y cubrir la mayor parte del cuerpo es fundamental para evitar picaduras.
- Avoidar productos aromatizados: Jabones y perfumes pueden atraer mosquitos; se recomienda utilizar repelentes autorizados.
- Mosquiteras: Instalar mosquiteras en puertas y ventanas puede ser una barrera efectiva contra estos insectos.
Aparte de estas recomendaciones generales, el SES ha implementado un Plan de Vigilancia de Vectores 2026. Este plan incluye un programa específico para monitorear la presencia del mosquito Culex, conocido por ser un vector del virus causante de la fiebre del Nilo Occidental. Se han establecido diez trampas fijas en diversas localidades para detectar posibles infecciones virales entre los mosquitos.
No solo se limita a los mosquitos; este año también se ha lanzado un sistema innovador para vigilar garrapatas, involucrando directamente al control veterinario oficial. Esto permitirá identificar no solo las especies presentes sino también evaluar riesgos asociados a enfermedades transmitidas por estos parásitos. Esta estrategia busca fortalecer la capacidad clínica ante picaduras e incrementar la respuesta ante posibles brotes relacionados con garrapatas.


