Un nuevo enfoque para el asma grave
El asma es una enfermedad respiratoria que afecta a entre el 5% y el 10% de la población española, y de este grupo, un alarmante 10% sufre la variante más severa. Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), cerca del 50% de los pacientes con asma grave no logran controlar adecuadamente sus síntomas, lo que no solo afecta su calidad de vida, sino que también genera un coste sanitario significativo, superando los 11.700 euros anuales por paciente.
A pesar de la gravedad de esta situación, se estima que alrededor del 60% de la población desconoce las implicaciones del asma grave. El Dr. Carlos Cabrera, neumólogo en el Hospital Universitario Gran Canaria Doctor Negrín, señala que las dificultades para controlar esta enfermedad pueden deberse a múltiples factores. Estos incluyen desde aspectos biológicos como una inflamación persistente hasta problemas psicosociales y comorbilidades como obesidad o apnea del sueño.
Una innovación prometedora en el tratamiento del asma grave es la posibilidad de administrar un fármaco cada seis meses. Esta transición hacia una pauta semestral podría ser clave para mejorar la adherencia al tratamiento, especialmente en pacientes jóvenes que tienden a olvidar las dosis frecuentes. «Cuando las administraciones son muy frecuentes, es fácil perderse», explica el Dr. Cabrera.
La clave detrás de esta nueva terapia radica en los eosinófilos, glóbulos blancos responsables de desencadenar inflamaciones bronquiales cuando están presentes en exceso. La molécula depemokimab actúa directamente sobre estos eosinófilos y tiene la capacidad única de reciclar anticuerpos monoclonales anti-IL-5, prolongando así su efecto antiinflamatorio en el organismo.
Este avance no solo promete mejorar los parámetros clínicos al reducir o eliminar la necesidad de corticoides orales —conocidos por sus efectos secundarios— sino que también ofrece una liberación psicológica significativa para los pacientes. «Si un enfermo está controlado con un tratamiento cada seis meses, puede olvidarse prácticamente de su enfermedad hasta su próxima cita», afirma el Dr. Cabrera.
A nivel organizativo, esta nueva pauta terapéutica aliviaría considerablemente la carga sobre los servicios sanitarios al disminuir las visitas hospitalarias necesarias para administrar tratamientos frecuentes. Sin embargo, se mantendrá un seguimiento médico constante para asegurar que los pacientes continúen bajo control.
A medida que se avanza hacia una implementación más amplia de este tratamiento semestral, se espera una buena acogida entre los afectados por asma grave. Si se confirma su eficacia similar a la observada durante ensayos clínicos previos, muchos pacientes preferirán esta opción menos invasiva frente a regímenes más intensivos.


