El poder transformador del running
En un mundo donde el estrés y la ansiedad son cada vez más comunes, el running se presenta como una solución efectiva no solo para mejorar la condición física, sino también para potenciar la salud mental. Según el doctor Jesús Romero Imbroda, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Quirónsalud Málaga, correr activa intensamente el cerebro, convirtiendo esta actividad en una intervención neurobiológica completa.
La práctica regular de ejercicio aeróbico, especialmente el running, ha demostrado tener efectos comparables a tratamientos farmacológicos en casos de depresión leve a moderada. Esto se traduce en una reducción significativa de los síntomas ansiosos y depresivos. Además, los corredores experimentan un aumento notable en su autoestima y autoeficacia.
El doctor Romero Imbroda destaca que la regulación emocional, junto con una mayor claridad mental, son otros beneficios que se derivan de esta actividad. La combinación de estos factores contribuye a un bienestar general que muchos corredores atestiguan.
Correr no solo beneficia al cuerpo; también tiene un profundo impacto en la química cerebral. Durante la actividad física, se activan circuitos del sistema de recompensa que liberan neurotransmisores clave:
- Dopamina: esencial para la motivación y el placer.
- Endorfinas: generan euforia y reducen la percepción del dolor.
- Serotonina: regula el estado de ánimo y promueve estabilidad emocional.
- Noradrenalina: mejora la atención y activación cognitiva.
A través de estos procesos químicos, los corredores experimentan lo que muchos describen como un ‘subidón’ tras completar sus sesiones de entrenamiento.
No solo se trata de beneficios emocionales; las actividades aeróbicas como el running también mejoran funciones cognitivas esenciales. Estudios han demostrado que este tipo de ejercicio potencia habilidades como la memoria, atención y toma de decisiones. El movimiento rítmico asociado al correr puede incluso facilitar procesos creativos y resolver problemas complejos.


