El peligro oculto de las primeras horas del día
Las mañanas son momentos de renovación y energía, pero también pueden ser un periodo crítico para la salud cardiovascular. Según el médico Alberto San Agustín, las primeras horas tras despertar son cuando se registra el mayor número de infartos, un fenómeno que ha sido objeto de estudio en los últimos años.
Contrario a la creencia popular que culpa a la ducha fría como desencadenante principal, San Agustín aclara que este no es el factor determinante. En lugar de eso, el cuerpo experimenta un “arranque en frío” al despertar, donde se liberan hormonas como el cortisol y la adrenalina. Este proceso natural provoca un aumento en la presión arterial y una mayor exigencia del corazón.
Al levantarse, las arterias se vuelven más rígidas y la sangre circula con mayor presión. Esto puede resultar peligroso especialmente para aquellos con condiciones preexistentes como hipertensión o colesterol alto. Además, durante las primeras horas del día se incrementa una sustancia llamada PAI-1 que dificulta la disolución de coágulos sanguíneos.
La combinación de alta presión arterial y sangre más espesa puede ser letal si ocurre una obstrucción pequeña en este momento crítico. El organismo humano, por su parte, está diseñado evolutivamente para facilitar la coagulación al amanecer como mecanismo protector ante posibles heridas.
San Agustín también menciona otros factores que pueden intensificar este riesgo matutino. La apnea del sueño es uno de ellos; esta condición mantiene al cuerpo en estado de alerta durante toda la noche, impidiendo un adecuado descanso cardiovascular. Asimismo, muchas personas presentan cifras elevadas de tensión arterial al despertar que luego tienden a normalizarse durante el día.
Para contrarrestar estos efectos adversos, el médico recomienda adoptar hábitos sencillos pero efectivos. Por ejemplo, evitar levantarse abruptamente puede marcar una gran diferencia. Tomarse unos segundos para sentarse en la cama antes de ponerse de pie permite que el cuerpo se adapte gradualmente a los cambios posturales.
Aquellos que deseen cuidar su salud cardiovascular deberían considerar hidratarse antes de levantarse e iniciar movimientos suaves desde la cama. Estas prácticas ayudan a estabilizar la circulación sanguínea y permiten que tanto el corazón como las arterias comiencen el día sin estrés excesivo.


