La clave de una vida saludable: hábitos que superan la genética

Descubre cómo tus elecciones diarias pueden tener un impacto mayor en tu salud que tus genes.

La clave de una vida saludable: hábitos que superan la genética

abril 29, 2026

Redacción de RespiraSalud

Un nuevo enfoque sobre la salud y la longevidad

En un mundo donde el envejecimiento se ha convertido en un tema de creciente interés, el doctor Ángel Durántez, especialista en medicina preventiva y autor del libro Joven a los 100, desafía las nociones tradicionales sobre la longevidad. Según él, el estilo de vida es responsable de entre el 80% y 90% de nuestra salud, dejando a la genética como un factor secundario.

A pesar de que durante años se ha creído que nuestros genes determinan en gran medida nuestra calidad de vida, Durántez sostiene que son nuestras decisiones diarias las que realmente cuentan. Desde la alimentación hasta el ejercicio y el descanso, cada elección tiene un impacto significativo en nuestro bienestar general.

A medida que avanzamos hacia una sociedad más consciente sobre la salud, también observamos una polarización preocupante. Por un lado, hay individuos cada vez más comprometidos con su bienestar; por otro, un número creciente descuida su salud. Este fenómeno se refleja en tasas alarmantes de obesidad infantil y otros problemas relacionados con estilos de vida poco saludables.

Durántez enfatiza el papel crucial del ejercicio físico como una herramienta esencial para mantenernos saludables. Afirmando que es “probablemente la mejor píldora que existe”, destaca que no hay medicamento capaz de ofrecer todos los beneficios del movimiento regular. No se trata solo de hacer deporte; es fundamental integrar diferentes tipos de actividad física en nuestra rutina diaria.

En cuanto a la nutrición, Durántez aboga por adoptar un modelo mediterráneo como base para una dieta equilibrada. Recomienda priorizar alimentos reales y reducir al mínimo los ultraprocesados y azúcares añadidos. Además, propone prácticas sencillas pero efectivas como cenar temprano y mantener horarios regulares para dormir.

Uno de los puntos más impactantes expuestos por Durántez es que el proceso de envejecimiento inicia mucho antes de lo comúnmente pensado; puede comenzar a notarse alrededor de los 30 o 40 años. Esto resalta la importancia crítica de establecer buenos hábitos desde etapas tempranas para mitigar el deterioro funcional posterior.

A pesar del papel limitado que juega la genética en nuestra salud, Durántez subraya que las decisiones cotidianas son fundamentales. “La mayoría de las decisiones relacionadas con nuestra salud están en nuestras manos”, afirma con convicción. La meta no solo debe ser vivir más tiempo, sino hacerlo con calidad y funcionalidad.

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