Un avance crucial en la salud cardiovascular
La amiloidosis TTR con cardiomiopatía (ATTR-CM) se ha convertido en una de las principales causas de insuficiencia cardíaca, afectando a miles de personas en todo el mundo. Esta enfermedad, que provoca que el corazón se vuelva rígido y pierda su capacidad para bombear sangre adecuadamente, es el resultado de un fallo en la proteína transtiretina. Cuando esta proteína se pliega incorrectamente, forma depósitos que afectan no solo al corazón, sino también a otros órganos del cuerpo.
A pesar de su gravedad, ATTR-CM a menudo pasa desapercibida debido a que sus síntomas pueden confundirse con otras condiciones cardiovasculares más comunes. Según estudios recientes, el tiempo promedio entre la aparición de los primeros síntomas y un diagnóstico definitivo puede superar los cinco años. Este retraso puede tener consecuencias devastadoras para los pacientes, ya que muchos llegan a presentar daños significativos en el corazón antes de recibir tratamiento adecuado.
En respuesta a esta necesidad urgente de diagnósticos más rápidos y precisos, un equipo de investigadores del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y CIBERCV ha desarrollado una innovadora herramienta diagnóstica basada en inteligencia artificial. Utilizando la plataforma Willem AI, este sistema es capaz de analizar electrocardiogramas (ECG) convencionales para identificar patrones asociados con ATTR-CM.
La ventaja principal es que esta tecnología es económica y accesible, permitiendo realizar pruebas rutinarias sin necesidad de procedimientos invasivos. A través del análisis profundo de datos electrocardiográficos, el algoritmo ha demostrado ser capaz de detectar señales sutiles que podrían indicar la presencia temprana de la enfermedad.
Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Heart Rhythm, donde se analizó un total de 20.754 ECG correspondientes a 2.901 pacientes evaluados por sospecha de ATTR-CM entre 2010 y 2024. De estos pacientes, 585 fueron diagnosticados con la enfermedad confirmada. El sistema mostró una precisión notable al diferenciar entre aquellos con y sin amiloidosis cardíaca: acertó en un 80,7% de los casos positivos.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue su capacidad para identificar la enfermedad incluso en pacientes asintomáticos o con síntomas muy leves, lo que podría cambiar radicalmente el enfoque hacia el diagnóstico precoz y tratamiento oportuno.
A medida que esta tecnología se implemente más ampliamente en clínicas y hospitales, podría transformar significativamente cómo se diagnostican las enfermedades cardíacas relacionadas con amiloidosis. Además, su aplicación podría extenderse a grupos específicos con mayor riesgo como aquellos con síndrome del túnel carpiano o polineuropatía.
El futuro parece prometedor, ya que este avance no solo ofrece esperanza para una detección más temprana sino también para mejorar las tasas de supervivencia y calidad de vida entre los afectados por esta compleja patología cardiovascular.


