La influencia hormonal en las lesiones musculoesqueléticas: lo que toda mujer debe saber

Descubre cómo las fluctuaciones hormonales afectan tu salud muscular y qué medidas puedes tomar para prevenir lesiones.

marzo 20, 2026

Redacción de RespiraSalud

El ciclo menstrual y su impacto en la salud muscular

Las mujeres experimentan un ciclo biológico complejo que no solo afecta su salud reproductiva, sino también su bienestar físico general. Un aspecto crucial de este ciclo es cómo las fluctuaciones hormonales, especialmente los estrógenos, pueden aumentar el riesgo de lesiones musculares. La doctora Lola Bursón, especialista en reumatología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, destaca que esta conexión ha sido históricamente subestimada.

Durante la ovulación, se produce un pico de estrógenos, lo que puede llevar a una mayor incidencia de lesiones ligamentosas. Esto se debe a que los estrógenos afectan la estructura del colágeno, aumentando la elasticidad de los ligamentos y reduciendo su rigidez mecánica. Como resultado, las mujeres pueden ser más propensas a sufrir lesiones durante actividades físicas intensas o movimientos bruscos.

A medida que avanza el ciclo menstrual, otras hormonas como las prostaglandinas también juegan un papel importante. Estas sustancias inflamatorias son liberadas durante la menstruación y pueden aumentar la sensibilidad al dolor en diversas articulaciones. Esto significa que muchas mujeres experimentan molestias articulares adicionales durante este periodo.

El embarazo introduce cambios significativos en el cuerpo femenino que pueden predisponer a lesiones. El aumento del peso abdominal requiere un esfuerzo adicional por parte de la musculatura de la espalda, lo cual puede resultar en lumbalgia o ciática. Además, hormonas como la relaxina aumentan la laxitud de los ligamentos y articulaciones, contribuyendo a estas molestias.

A pesar de estos desafíos, muchos síntomas tienden a mejorar tras el parto y durante el periodo de lactancia. Sin embargo, algunas mujeres pueden experimentar problemas persistentes relacionados con debilidad muscular o sobrepeso residual.

Un aspecto menos conocido es cómo el organismo prioriza el aporte de calcio al feto durante el embarazo. Esta necesidad puede llevar a una pérdida ósea, afectando principalmente áreas críticas como la columna lumbar y cadera. Por ello, es esencial mantener una dieta rica en calcio y vitamina D para contrarrestar estos efectos negativos.

Bursón enfatiza que realizar ejercicio regularmente es fundamental tanto durante como después del embarazo. Actividades físicas adecuadas no solo ayudan a mantener una buena salud musculoesquelética sino que también facilitan una recuperación más rápida postparto.

Aunque algunas molestias son comunes entre las mujeres debido a sus ciclos hormonales, Bursón advierte sobre la importancia de no normalizar el dolor persistente. Si este se vuelve habitual o limita actividades diarias, es crucial buscar atención médica para determinar si hay una causa subyacente inflamatoria o simplemente se trata de sobrecarga física.

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