Un fallo que marca un precedente
En un caso que ha conmocionado a la sociedad vasca, un juzgado de Vitoria ha dictado una sentencia histórica al condenar a Osakidetza, el Servicio Vasco de Salud, a indemnizar con 1,2 millones de euros a unos padres que perdieron a su segundo hijo debido a una patología genética no detectada. Este trágico desenlace se agrava por el hecho de que la pareja ya había sufrido la pérdida de otro hijo por la misma enfermedad.
Los hechos se remontan a 2018, cuando los progenitores decidieron recurrir a la reproducción asistida. Su primer hijo nació y falleció a los cinco meses y medio el 12 de abril de 2019. Tras su muerte, se realizó un informe genético que no identificó alteraciones patogénicas, aunque dejó abierta la posibilidad de un origen genético desconocido.
A pesar del dolor vivido, los padres decidieron intentar nuevamente tener otro hijo. Antes del nuevo embarazo, acudieron a una especialista en genética en el Hospital Universitario de Álava, buscando evitar repetir el sufrimiento. La doctora les aseguró que el riesgo era bajo y no recomendó pruebas adicionales.
Poco después, nació su segundo hijo de manera natural. Sin embargo, este también falleció el 18 de diciembre de 2020 tras solo cinco meses y seis días de vida. Un estudio genético más exhaustivo reveló que padecía una disfunción mitocondrial vinculada a una mutación en el gen NFU1, que no había sido analizado en el primer estudio.
La magistrada del caso concluyó que hubo mala praxis por parte del equipo médico al no realizar pruebas más completas tras la muerte del primer bebé. En su sentencia se destaca: «La actuación fue realizada con desidia y dejadez«, lo cual subraya la responsabilidad médica en este trágico episodio.
Aparte del monto económico fijado como indemnización por los daños morales sufridos por los padres debido al fallecimiento del segundo niño, se resalta cómo esta situación ha generado frustración y desesperación en ellos. La sentencia menciona específicamente cómo estos padres hicieron todo lo posible para evitar otra tragedia similar.
A pesar del fallo judicial favorable para los demandantes, Osakidetza ya ha anunciado su intención de presentar recurso contra esta decisión. Este caso pone sobre la mesa cuestiones críticas sobre las responsabilidades médicas y las implicaciones emocionales para las familias afectadas por errores médicos.


