Una crisis silenciosa en la tercera edad
En España, más de dos millones de ciudadanos se encuentran en una situación alarmante que podría describirse como «pobreza visual». Este fenómeno se refiere a la incapacidad de acceder a gafas y otros dispositivos ópticos necesarios para corregir problemas de visión, debido a limitaciones económicas. La reciente investigación presentada por la asociación Visión y Vida ha puesto de manifiesto esta preocupante realidad, especialmente entre los mayores de 65 años.
El informe titulado Pobreza visual en la tercera edad, divulgado este jueves, destaca que en España residen aproximadamente 10 millones de personas mayores de 65 años. De este grupo, más del 82%, es decir, más de 8,3 millones, requieren gafas para mejorar su calidad visual. Sin embargo, solo 6,6 millones reciben pensiones que promedian los 1.566,81 euros, lo que deja a muchos sin recursos suficientes para cubrir el costo medio estimado en 495 euros por unas gafas adecuadas.
A menudo, estos ciudadanos se ven obligados a priorizar gastos esenciales como alimentación y vivienda sobre las soluciones ópticas necesarias. Esta situación no solo afecta su capacidad para ver con claridad; también puede llevar a un aumento del riesgo de caídas y dependencia debido a una menor agudeza visual. Según el presidente de Visión y Vida, Salvador Alsina, las exigencias visuales en esta etapa vital son mucho más complejas que simplemente adquirir unas lentes monofocales económicas.
Dada esta crítica situación, el informe hace un llamado claro a las administraciones públicas para implementar campañas preventivas y controles periódicos dirigidos al colectivo mayor. Además, se solicita la creación de ayudas económicas específicas para aquellos que enfrentan mayores dificultades financieras.
No es solo la pobreza visual lo que preocupa; el estudio también revela que cerca del 25,7% de la población española vive en riesgo de pobreza según la tasa AROPE (At Risk of Poverty and/or Exclusion), con cifras aún más alarmantes en regiones como Cataluña donde alcanza el 21,6%. Esta realidad subraya la necesidad urgente no solo de abordar los problemas relacionados con la visión sino también las condiciones socioeconómicas generales que afectan a tantos ciudadanos.


