Descubre el síndrome de May-Thurner: la causa oculta de tus molestias en las piernas

El síndrome de May-Thurner podría ser la causa oculta detrás de tus molestias en las piernas durante el verano. Descubre sus síntomas y cómo prevenir complicaciones.

Descubre el síndrome de May-Thurner: la causa oculta de tus molestias en las piernas

junio 18, 2026

Redacción de RespiraSalud

Un enemigo silencioso en tus piernas

Durante los meses de calor, es común que muchas personas experimenten piernas cansadas, hinchazón y la aparición de varices. Sin embargo, lo que muchos no saben es que estos síntomas pueden ser indicativos de un problema más serio: el síndrome de May-Thurner. Este trastorno vascular, poco conocido pero significativo, puede estar detrás del 2-5% de todos los casos de trombosis venosa profunda (TVP) en la pierna izquierda.

El doctor Pablo Gallo, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, explica que este síndrome se produce cuando la arteria ilíaca derecha comprime la vena ilíaca izquierda contra la columna vertebral. Esta compresión dificulta el retorno venoso y puede causar una serie de síntomas que a menudo son ignorados o malinterpretados como simples molestias estacionales.

A pesar de su baja visibilidad, el síndrome afecta principalmente a mujeres jóvenes entre 20 y 50 años. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Hinchazón en una pierna (especialmente la izquierda)
  • Sensación persistente de pesadez
  • Dolor o cansancio en las extremidades inferiores
  • Aparición notable de varices
  • Cambios cutáneos visibles

En casos más severos, puede presentarse una TVP con un aumento repentino del volumen en la pierna afectada, acompañado por dolor intenso y cambios en la temperatura y coloración.

No todas las molestias deben ser normalizadas. El doctor Gallo advierte sobre señales que requieren atención médica inmediata: hinchazón persistente, dolor agudo o asimétrico entre ambas piernas y varices marcadas. Ignorar estos síntomas podría llevar a complicaciones graves como úlceras venosas o embolias pulmonares.

El diagnóstico del síndrome se inicia con una evaluación clínica seguida por un Eco Doppler para visualizar el flujo sanguíneo. En algunos casos, se pueden requerir pruebas adicionales como TAC venoso o resonancia magnética para confirmar el diagnóstico. El tratamiento varía según la gravedad e incluye desde medidas conservadoras como medias compresivas hasta intervenciones más invasivas como angioplastias con colocación de stents venosos.

Aunque no se puede prevenir completamente el síndrome debido a su naturaleza anatómica predisponente, existen formas efectivas para mitigar sus efectos. Mantener un estilo de vida activo, evitar el sedentarismo prolongado y realizar chequeos regulares son pasos cruciales para cuidar tu salud vascular.

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