Un llamado a la acción en el sector sanitario
En un entorno sanitario cada vez más desafiante, la necesidad de innovar se ha convertido en un tema crucial. María Río, vicepresidenta y directora general de Gilead España y Portugal, enfatiza que la discusión no debería centrarse únicamente en los costos asociados a la innovación, sino también en las consecuencias de no invertir en ella. «Dejar de invertir hoy no solo significa mantener el statu quo, sino retroceder», advierte.
Río destaca que las decisiones actuales sobre investigación y desarrollo (I+D) son fundamentales para el futuro del sistema sanitario. Según sus afirmaciones, una menor inversión podría resultar en menos tratamientos disponibles y una mayor presión sobre los hospitales. Además, señala que cada euro invertido en medicamentos puede generar hasta cuatro euros de ahorro en áreas como hospitalizaciones y bajas laborales, lo que convierte a la innovación en un motor esencial para la sostenibilidad del sistema.
A pesar de que Europa ha visto disminuir su participación en el desarrollo de nuevos medicamentos —pasando del 50% hace 25 años al 20% actual—, España se posiciona como uno de los países líderes con más de 2.300 ensayos clínicos activos. Este éxito se atribuye a un ecosistema robusto que combina talento científico con una red sólida de hospitales y una creciente participación activa de los pacientes.
Desde 2013, Gilead ha estado comprometida con el avance del conocimiento biomédico a través de su programa de Becas Gilead, que ha destinado más de 10,3 millones de euros para apoyar 221 proyectos investigativos. Esta iniciativa busca acercar la investigación a la práctica clínica y retener talento dentro del país.
A medida que se abre la XIII convocatoria del programa, Río subraya que es vital mantener recursos adecuados y estabilidad regulatoria para seguir siendo un referente tanto en investigación como en aplicación práctica. El objetivo es claro: asegurar que las ideas innovadoras no queden rezagadas y permitir a los investigadores desarrollar sus carreras dentro del país.
A medida que nos acercamos al año 2030, España aspira a ser no solo un líder en investigación sino también un modelo a seguir por su capacidad para implementar soluciones transformadoras frente a enfermedades graves. La clave radica en continuar invirtiendo e innovando para mejorar el acceso a terapias efectivas.


